Más mercados y menos sobrecostos: las claves para impulsar la cadena de la carne

El vicepresidente de FIFRA y de la UIA destacó las oportunidades comerciales para la carne vacuna argentina, pero puso el foco en los factores que generan sobrecostos

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Resumen Ejecutivo

  • El vicepresidente de FIFRA, Daniel Urcia, enfatizó que aprovechar la demanda mundial de carne requiere estabilidad económica, seguridad jurídica y mayor competitividad.
  • La producción nacional de carne registró una caída del 10%, afectando la estructura operativa de los frigoríficos debido a la menor disponibilidad de hacienda.
  • El dirigente destacó que los mercados de Estados Unidos y Europa demandan un estricto cumplimiento de estándares de trazabilidad y normativas sanitarias fijadas por Senasa.

La carne vacuna argentina tiene una oportunidad para ampliar su presencia en el mercado internacional, pero aprovecharla dependerá de la capacidad de toda la cadena para aumentar la producción, mejorar la competitividad y sostener condiciones que incentiven la inversión. Así lo planteó Daniel Urcia, vicepresidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (FIFRA) y de la Unión Industrial Argentina (UIA), en una editorial publicada el 23 de octubre.

En su análisis, Urcia sostuvo que el crecimiento de la demanda mundial de proteína animal representa una oportunidad para la ganadería argentina. Sin embargo, remarcó que el potencial productivo no se traduce automáticamente en mayores inversiones, generación de empleo y crecimiento de las exportaciones.

Para avanzar en esa dirección, señaló tres condiciones centrales: estabilidad económica, seguridad jurídica y competitividad para los distintos eslabones de la cadena cárnica.

Menos hacienda y una industria que necesita sostener su actividad

Uno de los principales problemas que identificó el dirigente es la menor disponibilidad de hacienda y su impacto sobre el funcionamiento de los frigoríficos.

Según indicó, la producción de carne registra una caída de alrededor del 10%, una situación que obliga a las empresas a revisar sus costos y reorganizar su actividad. La industria cuenta con capacidad para procesar un volumen mayor, pero la reducción de los kilos disponibles dificulta sostener la estructura operativa.

A este escenario se agregan la presión impositiva, los tributos provinciales, las tasas municipales, las dificultades sanitarias y la informalidad laboral. Para Urcia, estos factores representan sobrecostos que afectan la competitividad y limitan las posibilidades de inversión, crecimiento y generación de empleo formal.

El desafío, desde su perspectiva, consiste en corregir esas dificultades estructurales para que la industria pueda trabajar en condiciones sostenibles y acompañar una eventual expansión de la producción ganadera.

Más producción para aprovechar la demanda internacional

Pese a las dificultades, Urcía consideró que la Argentina cuenta con recursos y capacidad para incrementar su producción ganadera. La disponibilidad de recursos agrícolas para la alimentación animal constituye una de las bases para impulsar ese crecimiento.

Una mayor producción permitiría generar más actividad económica, ampliar las posibilidades de exportación y sumar divisas. No obstante, el dirigente advirtió que ese proceso requiere condiciones previsibles que incentiven a los productores a invertir y aumentar el stock bovino.

En paralelo, destacó la importancia de mantener el abastecimiento del mercado interno. Según la editorial, el consumo doméstico representa cerca del 70% del destino de la carne vacuna, por lo que el crecimiento de las exportaciones debe acompañarse con una mayor disponibilidad de hacienda y producción.

La cuestión central es ampliar la capacidad productiva para atender tanto la demanda local como las oportunidades comerciales del exterior.

Estados Unidos y Europa, dos mercados estratégicos

En materia de comercio exterior, Urcía señaló que las oportunidades en Estados Unidos y las perspectivas de renovar y ampliar el acceso preferencial a ese mercado constituyen señales relevantes para el sector.

También destacó el potencial del mercado europeo, donde la carne argentina cuenta con reconocimiento y existen posibilidades comerciales que la industria busca aprovechar.

Sin embargo, advirtió que acceder y permanecer en esos destinos exige cumplir con requisitos regulatorios cada vez más relevantes. La trazabilidad y la información sobre el origen de los animales son herramientas necesarias para responder a las exigencias de los compradores y preservar el acceso comercial.

En ese contexto, remarcó que la adaptación a las normas de los mercados de destino es indispensable para sostener las exportaciones y evitar restricciones que puedan afectar a la producción nacional.

Trazabilidad y sanidad, claves para sostener las exportaciones

El dirigente también puso el foco en el cumplimiento de las exigencias sanitarias, especialmente en relación con los mercados europeos.

En su editorial, destacó el trabajo realizado por la Argentina junto con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) para responder a esos requerimientos.

Asimismo, subrayó la importancia del uso responsable de medicamentos veterinarios y del respeto por los períodos de carencia. La prevención sanitaria y el cumplimiento de las normas son, según planteó, aspectos fundamentales para preservar la reputación de la carne argentina en el exterior.

De esta manera, la competitividad exportadora no depende únicamente de los costos de producción, sino también de la capacidad de garantizar información, trazabilidad y cumplimiento sanitario a lo largo de la cadena.

El desafío: integrar la cadena y reducir los sobrecostos

La conclusión de Urcia es que la demanda internacional, por sí sola, no garantiza un crecimiento sostenido del negocio ganadero. Para transformar esa oportunidad en más producción, inversiones y empleo, resulta necesario mejorar las condiciones económicas y regulatorias en las que operan productores e industrias.

La reducción de los sobrecostos, la estabilidad de las reglas de juego, la seguridad jurídica y la diversificación de los mercados aparecen como factores centrales para fortalecer la actividad.

El potencial productivo de la Argentina ofrece una base para ampliar la presencia de su carne en el mundo. El desafío, según el planteo del dirigente de FIFRA, es construir las condiciones necesarias para abastecer esa demanda de manera competitiva y rentable, sin descuidar el mercado interno.

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