Argentina encuentra una nueva mina de oro en la blockchain: qué activos busca tokenizar

La nueva regulación de la CNV busca convertir activos tradicionales en instrumentos digitales capaces de atraer capital e inversores de todo el mundo

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Resumen Ejecutivo

  • La tokenización de activos reales en Argentina proyecta un universo potencial de US$ 90.000 millones en sectores como agroindustria, minería, energía y bienes raíces.
  • La Comisión Nacional de Valores (CNV) expandió el marco regulatorio habilitando la representación digital de acciones, obligaciones negociables, CEDEARs y fideicomisos financieros tokenizados.
  • El sandbox regulatorio del organismo fue extendido hasta diciembre de 2027, apuntando a conectar el capital internacional con proyectos productivos locales mediante la tecnología blockchain.

Argentina empieza a mirar a la blockchain más allá de las criptomonedas. La tokenización de activos reales —desde toneladas de soja y proyectos inmobiliarios hasta reservas mineras, infraestructura energética y deuda corporativa— empieza a convertirse en una nueva vía para canalizar inversiones.

El potencial es enorme: estimaciones citadas por especialistas ubican en torno a US$90.000 millones el mercado que podría desarrollarse en Argentina si una parte de estos activos llega a representarse digitalmente. La cifra no representa un mercado actualmente tokenizado, sino una estimación del universo potencial que podría capturar esta tecnología.

El fenómeno ocurre mientras la Comisión Nacional de Valores (CNV) avanza con un marco regulatorio específico. En junio de 2026, el organismo amplió el régimen de tokenización y habilitó la representación digital de acciones, obligaciones negociables, CEDEARs, determinados fideicomisos financieros y fondos comunes de inversión cerrados.

Del campo a la blockchain: qué puede tokenizar Argentina

La lógica es relativamente sencilla: un activo o un derecho económico se estructura legalmente y luego se representa mediante un token sobre una red blockchain. Eso permite dividir determinados activos en unidades más pequeñas, registrar las operaciones digitalmente y, potencialmente, ampliar la cantidad de inversores que pueden acceder a ellos.

En Argentina, uno de los vehículos que gana protagonismo es el fideicomiso financiero tokenizado. La estructura permite vincular los derechos económicos del activo con una representación digital, dentro del marco regulatorio establecido por la CNV.

La tecnología, sin embargo, no resuelve por sí sola el problema financiero.

“El desafío no está solamente en emitir el token”, explican especialistas. También resulta necesario definir con precisión qué activo se está representando, cuáles son los derechos del inversor, cómo se generan los retornos y qué mecanismos existen para garantizar liquidez y administración.

Ese punto es fundamental: tokenizar no significa automáticamente crear un mercado líquido.

El agro aparece en primera fila

Uno de los sectores que podría beneficiarse de esta transformación es el agro.

Soja, maíz y carne forman parte del universo de commodities que podrían utilizar estructuras de tokenización para facilitar el acceso al financiamiento y permitir que distintos inversores participen de determinados activos o flujos económicos.

Para una economía como la argentina, donde buena parte del capital está concentrado en activos productivos, la posibilidad de fraccionar derechos económicos abre una alternativa diferente a los mecanismos tradicionales de financiamiento.

El atractivo estaría especialmente en activos con valor comprobable pero que históricamente tuvieron una base limitada de inversores.

Litio, cobre, oro y Vaca Muerta: el otro gran tablero

La minería también aparece como uno de los sectores con mayor potencial.

Litio, cobre y oro requieren inversiones importantes y, en muchos casos, tienen horizontes de recuperación de largo plazo. La tokenización podría permitir estructurar instrumentos vinculados a proyectos o flujos económicos y ampliar el universo de potenciales inversores.

Algo similar ocurre con la energía.

Los proyectos vinculados a infraestructura, energías renovables y la cadena de proveedores de Vaca Muerta forman parte del universo que los especialistas consideran susceptible de incorporar estructuras tokenizadas.

La oportunidad, en este caso, no se limita a los grandes proyectos. También podría alcanzar contratos, proveedores y otros activos vinculados a cadenas productivas de alto volumen de capital.

La apuesta de la CNV: pasar del experimento al mercado

El cambio regulatorio es uno de los puntos centrales de esta historia.

La CNV lanzó en 2025 un sandbox regulatorio para experimentar con la representación digital de valores negociables. Posteriormente, en junio de 2026, amplió el régimen y prorrogó el sandbox hasta diciembre de 2027.

La normativa permite avanzar con instrumentos tradicionales representados digitalmente y amplía las alternativas para estructurar operaciones sobre blockchain.

El objetivo de fondo es llevar la tecnología desde el terreno experimental hacia el mercado de capitales.

Pero todavía existe una pregunta decisiva: ¿habrá suficiente liquidez para que esos tokens puedan negociarse realmente?

Porque emitir es apenas el primer paso. Para que el modelo funcione, los inversores necesitan poder entrar y salir de las posiciones, recibir información, cobrar los rendimientos correspondientes y contar con mecanismos claros de negociación secundaria.

¿Una nueva puerta para el capital extranjero?

Uno de los argumentos más fuertes detrás de la tokenización es la posibilidad de reducir las barreras de entrada a determinados activos.

Un proyecto argentino podría estructurarse digitalmente para que sus derechos económicos sean accesibles a una base de inversores mucho más amplia. En teoría, esto permitiría conectar activos locales con capital internacional de una manera más directa.

El atractivo resulta especialmente evidente en sectores como real estate, minería, agroindustria y energía, donde existen grandes volúmenes de capital inmovilizado o proyectos que requieren financiamiento durante períodos prolongados.

Pero el potencial no debe confundirse con resultados garantizados.

La tokenización puede mejorar la fraccionabilidad, trazabilidad y accesibilidad de determinados activos, pero no elimina los riesgos propios del activo subyacente ni garantiza rentabilidad o liquidez.

Argentina busca convertir sus activos reales en activos digitales

La gran apuesta detrás de esta transformación es, en definitiva, convertir parte de la economía física argentina en instrumentos digitales.

El campo, los inmuebles, los proyectos mineros, la energía y la deuda empresarial podrían convertirse en piezas de un mercado basado en blockchain.

La oportunidad potencial de US$90.000 millones pone una cifra sobre esa expectativa. Pero el verdadero desafío será demostrar que la tecnología puede pasar de las presentaciones y los pilotos a operaciones concretas, con activos sólidos, reglas claras, inversores y, sobre todo, liquidez.

La blockchain ya no busca solamente crear nuevas monedas. Ahora quiere ponerle un token a la economía real.

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