La Argentina volvió a convertirse en el epicentro de las miradas financieras regionales. En una rueda cargada de señales políticas y económicas, el mercado celebró con euforia la continuidad del programa económico de Javier Milei y Luis Caputo, mientras los dólares financieros permanecieron prácticamente congelados, el riesgo país perforó los 500 puntos y las acciones argentinas registraron subas explosivas tanto en Buenos Aires como en Wall Street.
El fenómeno más impactante del día estuvo en la renta variable. La Bolsa porteña trepó 5,1%, impulsada por balances bancarios mucho mejores a los esperados y por un renovado apetito de inversores locales que, ante la estabilidad cambiaria, vuelven a apostar por activos argentinos. En Nueva York, las ADR argentinas llegaron a dispararse hasta 10%, con fuertes avances para Telecom, Supervielle, Banco Macro, BBVA, Galicia, Edenor, Central Puerto, YPF, Pampa Energía, Cresud y Loma Negra, entre otras.
El rally tuvo una explicación múltiple. Por un lado, los operadores empiezan a percibir que el peor momento financiero quedó atrás y que el Gobierno logró estabilizar variables críticas como inflación, tipo de cambio y déficit fiscal. Por otro, los balances corporativos comenzaron a mostrar números mucho más sólidos de los previstos.
Banco Macro sorprendió al informar ganancias por $139.800 millones en el primer trimestre de 2026, casi triplicando los resultados del mismo período del año pasado. BBVA Argentina, aunque mostró una caída interanual, igualmente reportó beneficios por más de $85.000 millones, confirmando que el sistema financiero atraviesa un escenario mucho más robusto que el imaginado meses atrás.
En paralelo, Luis Caputo volvió a enviar una señal al mercado. En una licitación donde vencían $11 billones, el Tesoro consiguió captar casi $12,6 billones, absorbiendo además unos $1,6 billones extra del sistema. La decisión sorprendió incluso a bancos internacionales porque implicó retirar pesos de circulación en un contexto donde el Banco Central sigue emitiendo para comprar dólares.
La lectura del mercado fue inmediata: el Gobierno sigue mostrando capacidad de financiamiento local sin necesidad urgente de acudir al mercado internacional. Y lo más relevante es el costo al que consiguió hacerlo. Caputo logró captar US$200 millones mediante el Bonar 2027 pagando apenas 5,12% anual, una tasa que implícitamente refleja un riesgo país de apenas 132 puntos si se compara contra bonos equivalentes del Tesoro norteamericano.
Sin embargo, el mercado también dejó otra señal política. El Bonar 2028, que vence después de las presidenciales de octubre de 2027, debió pagar 8,49% anual. Traducido: los inversores descuentan que mientras Milei siga en el poder el riesgo argentino baja drásticamente, pero todavía existe incertidumbre sobre quién gobernará después.
Pese a todo, el riesgo país logró descender otros 8 puntos y cerró en 500 unidades básicas, un nivel que parecía imposible hace apenas algunos meses. Aun así, en la city reconocen que la baja todavía no se profundiza porque el entusiasmo continúa siendo mayormente local: los grandes fondos internacionales siguen esperando más señales antes de entrar con fuerza.
El otro gran dato del día volvió a ser el dólar. A pesar de las compras del Banco Central —que adquirió US$132 millones— y de cierta emisión monetaria asociada a esas operaciones, las cotizaciones permanecieron prácticamente inmóviles. El dólar oficial cerró en $1429,90, el blue quedó clavado en $1440, el MEP bajó y el contado con liquidación también retrocedió.
La brecha cambiaria ya luce casi insignificante. Entre el oficial y el blue apenas quedó una diferencia del 1%, mientras que entre el mayorista y el contado con liquidación la distancia fue del 5%. Para muchos operadores, esta estabilidad funciona como el principal combustible del rally financiero actual.
No obstante, debajo de la euforia aparecen algunas luces amarillas. Consultoras privadas comenzaron a advertir una nueva aceleración en alimentos durante la tercera semana del mes, algo que podría poner presión sobre la desaceleración inflacionaria que el Gobierno intenta consolidar.
Además, el FMI volvió a remarcar que aún queda mucho trabajo pendiente y pidió una vez más una reforma fiscal. Desde el organismo recuerdan que la Argentina todavía mantiene reservas netas negativas cercanas a US$6.000 millones, aunque muy lejos del agujero de US$11.000 millones heredado a fines de 2023.
En medio de ese escenario heterogéneo, también aparecieron noticias positivas desde el frente corporativo. Fitch Ratings mejoró la calificación crediticia de YPF, llevándola desde CCC+ hasta B-, acompañando la mejora de nota soberana que había recibido la Argentina.
Mientras tanto, en commodities predominó la debilidad. El petróleo se desplomó 4,8%, los metales preciosos cayeron y los granos operaron en baja tanto en Chicago como en Rosario, donde apenas el maíz logró escapar de las pérdidas.
El Bitcoin tampoco acompañó el optimismo argentino y cayó 1,1%, junto con retrocesos moderados en el resto del mercado cripto.
Fuera del frente estrictamente financiero, también hubo novedades de peso en sectores estratégicos. Se confirmó un aumento en las tasas aeroportuarias, una medida que impactará directamente sobre el costo de viajar tanto en vuelos domésticos como internacionales, encareciendo aún más el turismo y los pasajes aéreos.
En medios y negocios, TyC Sports cambiará de dueño en una operación multimillonaria que reconfigura el mapa del negocio deportivo argentino y promete mover fuerte el tablero audiovisual en los próximos meses. Lo compró el grupo Whertein.
Industria y región centro
Y en el plano político, Rosario será escenario de una cumbre industrial. Se prevé la presencia de los gobernadores Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora y Rogelio Frigerio, quienes buscarán consolidar una agenda común para las provincias del centro del país en medio de las tensiones fiscales y del reordenamiento político impulsado por la Casa Rosada.
El cronograma oficial está dividido en tres bloques que combinarán exposiciones políticas, empresariales y académicas.
La jornada comenzará a las 9.30 con el panel “Producir y gestionar: una agenda común”, integrado por el presidente de FISFE, Javier Martín; el titular de la Unión Industrial Argentina, Martín Rappallini; el intendente de Rosario, Pablo Javkin; y el ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini.
Luego se desarrollará el conversatorio “En un mundo en disputa: ¿Qué Argentina queremos fabricar?”, donde participarán el economista Martín Rapetti, el internacionalista Juan Gabriel Tokatlian y la economista María Florencia Iglesias. El panel buscará analizar el escenario internacional y las alternativas para el desarrollo industrial argentino en medio de tensiones comerciales, cambios tecnológicos y nuevas disputas geopolíticas.
El cierre político llegará entre las 12 y las 13 con el bloque “Hacia una industria federal”, donde Pullaro, Llaryora y Frigerio expondrán sobre producción, infraestructura y federalismo económico.

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