Ni los créditos millonarios internacionales salvaron a una firma emblemática del concurso preventivo

A pesar del fondeo externo previo, Metalfor formalizó concurso preventivo por millonarias pérdidas operativas y una drástica caída de ventas en maquinaria agropecuaria

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Resumen Ejecutivo

  • Metalfor solicitó formalmente la apertura de su concurso preventivo ante los tribunales de Marcos Juárez para reestructurar sus pasivos y preservar la operatividad fabril.
  • La compañía acumula 1.178 cheques rechazados por casi $9.500 millones y pasivos bancarios que rondan los $49.530 millones según datos del Banco Central.
  • El retroceso semestral reflejó pérdidas por $26.484 millones y una caída del 54% en la fabricación de maquinaria agroindustrial durante 2026.
  • Pese a embargos judiciales ejecutivos y recortes de personal, la firma confirmó que mantendrá activa la producción, venta y abastecimiento de repuestos.

El mapa de la maquinaria agrícola en la zona núcleo productiva acaba de registrar un sismo financiero de proporciones. La emblemática fabricante Metalfor, con planta neurálgica en Marcos Juárez y estrechos lazos con la red de autopartistas del sur de Santa Fe, formalizó su pedido de apertura de concurso preventivo de acreedores ante la Justicia cordobesa.

La medida judicial procura blindar la operatividad de una firma con cinco décadas de trayectoria fabril tras un deterioro acelerado en su capital de trabajo. La compañía buscaría contener la catarata de ejecuciones individuales que amenazaba trabar cuentas bancarias y paralizar líneas de montaje que abastecen tanto a productores del litoral como del polo agroexportador del Gran Rosario.

La caída de la liquidez se dimensiona a partir de los registros públicos de la Central de Deudores del Sistema Financiero del BCRA. La entidad computa 1.178 cheques rechazados por un total cercano a los $9.499,5 millones, de los cuales la firma apenas habría alcanzado a rescatar un 14,84% del importe global.

En términos de pasivos bancarios consolidados, la exposición asciende a aproximadamente $49.530 millones. El listado de acreedores institucionales está encabezado por el Banco Nación ($12.601 millones), seguido por el Banco de Córdoba ($8.445 millones) y el Banco de Servicios y Transacciones ($7.912 millones), sumando compromisos con entidades como Galicia, Supervielle y Banco Provincia.

Un segmento sustancial de estas acreencias fue categorizado por el sistema bancario en Situación 3 y Situación 4, calificaciones que reflejan severas dificultades de cobro y riesgo potencial de insolvencia. Entidades de primera línea como Santander, ICBC y Banco Ciudad reportaron a la firma bajo estas clasificaciones de riesgo crediticio elevado.

El cortocircuito financiero no tardó en trasladarse a los tribunales comerciales bajo la forma de embargos preventivos. Frente a una demanda promovida por el Banco Ciudad en el fuero comercial porteño por una suma cercana a los 100.000 dólares más costas, la Justicia ordenó medidas cautelares sobre cuentas de la compañía y de garantes vinculados.

En relación con estos reclamos ejecutivos y los litigios iniciados por firmas proveedoras como AIR SRL, cabe señalar que los peritajes referidos son preliminares y de parte, aclarando que no existe sentencia condenatoria firme. La presentación concursal suspende provisionalmente estas acciones individuales y traslada la resolución del pasivo al marco del proceso universal de verificación de créditos.

Radiografía del balance y el impacto en el empleo industrial

En la gestión corporativa, el concurso preventivo opera como una cámara de descompresión para reordenar pasivos sin frenar motores. Desde la dirección fabril señalaron que la medida busca proteger la continuidad de la compañía, ordenar sus obligaciones dentro del marco previsto por la ley y evitar que acciones individuales continúen afectando el patrimonio y la capacidad operativa.

El retroceso en el rendimiento operativo explica el cuello de botella que ahogó la tesorería de la empresa. Durante el primer semestre de 2026, los estados contables reportaron una pérdida neta de $26.484 millones, contrastando con el superávit de $11.870 millones verificado en idéntico ciclo del ejercicio anterior, mientras los ingresos comerciales se redujeron a la mitad.

El parate de la demanda agropecuaria impactó de lleno en los galpones industriales de la compañía. En los primeros seis meses del año, Metalfor fabricó 95 equipos frente a las 208 unidades del ciclo previo. El segmento insignia de pulverizadoras autopropulsadas sufrió una contracción drástica al pasar de 67 a tan solo 21 máquinas terminadas.

Este desplome productivo derivó en tensiones gremiales complejas. Tras solicitar la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la cartera laboral provincial, la firma intentó reconfigurar una plantilla que rondaba los 600 operarios. Aunque no prosperó el ajuste del 70% inicialmente planteado, se suscitaron desvinculaciones directas y planes de retiros voluntarios en sedes como Noetinger.

Ni siquiera el fondeo internacional gestionado tiempo atrás brindó el respiro necesario para sortear la coyuntura. El préstamo de 50 millones de dólares otorgado por la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC) resultó insuficiente para contrarrestar la volatilidad cambiaria interna, las altas tasas de interés y la postergación en las decisiones de inversión del productor.

La compañía, administrada por el grupo Bertotto Boglione tras su adquisición en 2017, concentra ahora sus esfuerzos en productos de alta rotación, venta de unidades usadas y sostenimiento del servicio técnico posventa. La meta inmediata radica en recomponer acuerdos comerciales y defender su cuota en un mercado que resulta vertebral para el entramado metalmecánico regional.

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