Un REPO (por la sigla en inglés repurchase agreement o “pase pasivo”) es un instrumento financiero mediante el cual una institución (en este caso el BCRA) recibe fondos en dólares de bancos o inversores a cambio de títulos públicos argentinos como garantía, con el compromiso de recomprarlos en una fecha futura a un precio pactado.
En la práctica, es un préstamo de corto o mediano plazo garantizado que ayuda a una entidad a generar liquidez temporal sin vender directamente sus activos. En esta operación, el BCRA aportó bonos Bonar con vencimientos en 2035 y 2038 como colateral.
El nuevo REPO se firmó por US$ 3.000 millones, a enviar a Argentina por seis bancos internacionales de primera línea y a un plazo de casi un año con una tasa de interés cercana al 7,4 % anual, referencia que combina la tasa de mercado en dólares (SOFR) más un spread por riesgo.
¿Por qué llega ahora y qué resuelve?
El momento de la operación no es azaroso: Argentina enfrenta un vencimiento de deuda de unos US$ 4.200 millones este viernes 9 de enero, con una porción importante correspondiente a bonistas privados.
Hasta los días previos, el Tesoro contaba con menos de US$ 2.000 millones en reservas líquidas, insuficientes para cubrir ese pago sin ayuda externa.
Al obtener los US$ 3.000 millones vía REPO, el gobierno puede:
* Completar recursos para cubrir el vencimiento, evitando un incumplimiento de pagos (default).
* Fortalecer temporalmente las reservas internacionales del BCRA, que son clave para sostener la credibilidad cambiaria y financiera.
* Comprar tiempo para negociar mejores condiciones de acceso a mercados internacionales de crédito, algo que Argentina perdió tras defaults previos y alta volatilidad económica.
¿Cómo impacta en los inversores?
1. Mejora de liquidez y confianza en el corto plazo: Los mercados tienden a interpretar este tipo de operaciones como una señal de que el país no está forzando a un default inmediato, sino que busca herramientas para cumplir con sus compromisos sin agotar sus reservas. Esto puede traducirse en una reacción positiva inicial en bonos argentinos, al reducir la percepción de riesgo de incumplimiento inminente, especialmente en papeles denominados en dólares.
2. Costo financiero y estructura de deuda: Aunque el REPO aporta dólares, no es financiación barata: la tasa cercana al 7,4% anual implica un costo financiero significativo, aunque más bajo que otros créditos tomados recientemente. Este costo se suma a la deuda total del país y exige que Argentina cumpla con sus compromisos futuros para evitar que los intereses de este tipo de financiamiento se conviertan en una carga adicional difícil de sostener.
3. Señales a mercados de deuda internacionales: Para inversores globales, el hecho de que el BCRA pueda lograr un acuerdo con bancos líderes como Santander, BBVA, Deutsche Bank, JPMorgan o Goldman Sachs (según informes) da alguna señal de acceso indirecto a financiamiento externo, aunque sea limitado.
Sin embargo, el impacto más fuerte será la reducción temporal de la incertidumbre frente a próximos pagos, un factor que puede aliviar, aunque de modo moderado, el llamado riesgo país, aún elevado para Argentina.
¿Cómo lo ven los mercados internacionales?
Para el mercado global de deuda, las operaciones tipo REPO funcionan como un mecanismo de alivio de corto plazo: permiten a países con dificultades transitorias de liquidez ganar tiempo y mostrar una gestión más ordenada ante pagos exigentes.
Pero los analistas también advierten que no sustituyen una estrategia sostenible de acceso al crédito externo: para volver a financiarse de forma más permanente en los mercados internacionales, Argentina debe continuar reduciendo su riesgo país y demostrar estabilidad macroeconómica y política.

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