Resumen Ejecutivo
- El resultado del balotaje en Brasil provocó una depreciación del real del 8,36% en una sola rueda, la mayor caída diaria en 23 años.
- El tipo de cambio real bilateral entre Argentina y Brasil cayó un 7,2%, alcanzando su nivel más bajo desde mayo de 2025 y afectando la competitividad.
- Las manufacturas de origen industrial hacia Brasil representan cerca del 35% de las exportaciones industriales argentinas, con especial impacto en la industria automotriz.
- La tasa de interés de los futuros de depósitos a enero de 2031 saltó hasta el 15,2%, en un contexto de presión por una deuda bruta que alcanza el 82,9% del PBI.
El resultado del balotaje en Brasil provocó un fuerte movimiento en los mercados financieros y modificó las expectativas de los inversores. Lo que hasta entonces había sido un período de recuperación de los activos brasileños se transformó en una abrupta corrección, con caídas en las acciones, depreciación de la moneda y un importante salto en las tasas de interés.
De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado por Francisco Cuello Rosso, Guido D’Angelo y Julio Calzada, la primera vuelta electoral había impulsado una reacción positiva en los principales activos vinculados a Brasil.
Entre el 2 de octubre y la primera rueda posterior a esa instancia, el ETF iShares MSCI Brazil (EWZ) avanzó un 12,5%, Petrobras subió un 11,5% y Nubank registró una mejora del 13%.
El optimismo se mantuvo durante las semanas previas al balotaje. Sin embargo, el resultado de la segunda vuelta cambió rápidamente el escenario.
En la apertura del lunes 26 de octubre, el EWZ llegó a caer un 25,5%, Nubank retrocedió un 22,9% y Petrobras perdió un 17,1% respecto del cierre del viernes anterior.
Aunque durante esa jornada hubo una recuperación parcial, las pérdidas se mantuvieron significativas.
El real se devaluó y Argentina perdió competitividad frente a Brasil
Uno de los efectos más importantes para la economía argentina se produjo en el mercado cambiario.
Tras conocerse el resultado electoral, el dólar estadounidense avanzó un 8,36% frente al real brasileño durante una sola jornada. Según el informe de la BCR, se trató de la mayor depreciación diaria de la moneda brasileña en 23 años.
Este movimiento tuvo consecuencias inmediatas sobre el tipo de cambio real bilateral entre Argentina y Brasil.
El indicador elaborado por el Banco Central argentino pasó de 86,51 puntos el viernes 23 de octubre a 80,32 puntos el lunes 26. Esto representó una caída del 7,2% en una sola rueda y llevó al índice a su nivel más bajo desde mayo de 2025.
¿Qué significa esto para Argentina? En términos de competitividad-precio, los productos argentinos se encarecen en relación con los brasileños. Por lo tanto, si esta situación se mantiene, las empresas nacionales podrían encontrar mayores dificultades para colocar sus productos en el principal mercado regional.
Al mismo tiempo, los bienes brasileños ganarían competitividad relativa dentro del mercado argentino.
Brasil y el 35% de las exportaciones industriales argentinas
La preocupación no es menor si se considera el peso que tiene Brasil en el comercio exterior argentino.
Durante 2025, Argentina exportó bienes por US$ 87.077 millones. De ese total, US$ 12.771 millones tuvieron como destino el mercado brasileño, lo que representó el 14,7% de las exportaciones nacionales.
Sin embargo, la exposición es todavía mayor cuando se analizan las manufacturas de origen industrial (MOI).
Las ventas argentinas de estos productos a Brasil alcanzaron los US$ 8.189 millones, equivalentes a aproximadamente el 35% de las exportaciones industriales del país.
En otras palabras, alrededor de uno de cada tres dólares que Argentina exporta en concepto de manufacturas industriales tiene como destino Brasil.
Esta dependencia comercial explica por qué una modificación importante en la relación cambiaria entre ambos países puede tener consecuencias directas sobre la producción y el empleo industrial.
Entre las actividades más expuestas aparecen la industria automotriz y autopartista, dos sectores caracterizados por una fuerte integración productiva y comercial entre Argentina y Brasil.
Las tasas de interés también pegaron un salto
El impacto del resultado electoral no se limitó al mercado cambiario y accionario. Las expectativas financieras también experimentaron un cambio significativo.
El futuro de la tasa de depósitos interfinancieros (DI) con vencimiento en enero de 2031 había descendido desde el 13,92% anual, registrado el 2 de octubre, hasta el 12,58% el viernes previo al balotaje.
Pero después de las elecciones, la tendencia se revirtió abruptamente.
En la primera rueda posterior al resultado electoral, la tasa saltó desde aproximadamente el 12,6% hasta el 15,2%, un incremento cercano a los 267 puntos básicos.
Este movimiento refleja que el mercado comenzó a exigir mayores rendimientos para mantener posiciones financieras de largo plazo en Brasil.
La BCR advierte que estos contratos incorporan tanto expectativas sobre las tasas futuras como primas vinculadas al plazo y al riesgo. Por eso, su aumento no debe interpretarse como una proyección directa de la tasa de referencia brasileña para 2031.
La deuda pública, otro factor que preocupa al mercado
Detrás de la suba de las tasas aparece otro elemento central: la situación fiscal brasileña.
Según los datos incluidos en el informe, la deuda bruta del Gobierno General alcanzó el 82,9% del Producto Bruto Interno (PBI) en agosto de 2026, equivalente a unos 11,1 billones de reales.
Además, acumuló un incremento de 4,2 puntos porcentuales del producto desde comienzos de año.
Los intereses de la deuda fueron uno de los principales factores detrás de ese crecimiento. De acuerdo con el Banco Central de Brasil, su incidencia explicó una presión equivalente a 6,5 puntos del PBI durante los primeros ocho meses de 2026.
En este contexto, luego del balotaje y del fuerte ajuste de las tasas de largo plazo, el Tesoro brasileño canceló subastas previstas y realizó operaciones extraordinarias de recompra de títulos para intentar estabilizar el mercado.
El desafío para Argentina: sostener la competitividad
El nuevo escenario brasileño abre un interrogante para la economía argentina y, especialmente, para las empresas que dependen del comercio bilateral.
Una depreciación persistente del real podría encarecer los productos argentinos en Brasil y, al mismo tiempo, favorecer el ingreso de bienes brasileños al mercado nacional.
Sin embargo, el impacto definitivo dependerá de cuánto tiempo se sostenga el movimiento cambiario y de cómo evolucione la actividad económica brasileña.
Si el nivel de actividad se mantiene firme, podría compensar parcialmente el efecto negativo de la devaluación sobre las exportaciones argentinas. En cambio, una desaceleración de la economía brasileña sumaría presión sobre las ventas externas nacionales.
Para Argentina, el desafío será seguir de cerca la evolución del tipo de cambio, las tasas de interés y la demanda del principal socio comercial del Mercosur.
El dato central es contundente: Brasil es un mercado determinante para las exportaciones industriales argentinas y cualquier cambio importante en su economía puede repercutir directamente en la competitividad de las empresas nacionales.
El resultado del balotaje en Brasil provocó un fuerte movimiento en los mercados financieros y modificó las expectativas de los inversores. Lo que hasta entonces había sido un período de recuperación de los activos brasileños se transformó en una abrupta corrección, con caídas en las acciones, depreciación de la moneda y un importante salto en las tasas de interés.
De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), elaborado por Francisco Cuello Rosso, Guido D’Angelo y Julio Calzada, la primera vuelta electoral había impulsado una reacción positiva en los principales activos vinculados a Brasil.
Entre el 2 de octubre y la primera rueda posterior a esa instancia, el ETF iShares MSCI Brazil (EWZ) avanzó un 12,5%, Petrobras subió un 11,5% y Nubank registró una mejora del 13%.
El optimismo se mantuvo durante las semanas previas al balotaje. Sin embargo, el resultado de la segunda vuelta cambió rápidamente el escenario.
En la apertura del lunes 26 de octubre, el EWZ llegó a caer un 25,5%, Nubank retrocedió un 22,9% y Petrobras perdió un 17,1% respecto del cierre del viernes anterior.
Aunque durante esa jornada hubo una recuperación parcial, las pérdidas se mantuvieron significativas.
El real se devaluó y Argentina perdió competitividad frente a Brasil
Uno de los efectos más importantes para la economía argentina se produjo en el mercado cambiario.
Tras conocerse el resultado electoral, el dólar estadounidense avanzó un 8,36% frente al real brasileño durante una sola jornada. Según el informe de la BCR, se trató de la mayor depreciación diaria de la moneda brasileña en 23 años.
Este movimiento tuvo consecuencias inmediatas sobre el tipo de cambio real bilateral entre Argentina y Brasil.
El indicador elaborado por el Banco Central argentino pasó de 86,51 puntos el viernes 23 de octubre a 80,32 puntos el lunes 26. Esto representó una caída del 7,2% en una sola rueda y llevó al índice a su nivel más bajo desde mayo de 2025.
¿Qué significa esto para Argentina? En términos de competitividad-precio, los productos argentinos se encarecen en relación con los brasileños. Por lo tanto, si esta situación se mantiene, las empresas nacionales podrían encontrar mayores dificultades para colocar sus productos en el principal mercado regional.
Al mismo tiempo, los bienes brasileños ganarían competitividad relativa dentro del mercado argentino.
Brasil y el 35% de las exportaciones industriales argentinas
La preocupación no es menor si se considera el peso que tiene Brasil en el comercio exterior argentino.
Durante 2025, Argentina exportó bienes por US$ 87.077 millones. De ese total, US$ 12.771 millones tuvieron como destino el mercado brasileño, lo que representó el 14,7% de las exportaciones nacionales.
Sin embargo, la exposición es todavía mayor cuando se analizan las manufacturas de origen industrial (MOI).
Las ventas argentinas de estos productos a Brasil alcanzaron los US$ 8.189 millones, equivalentes a aproximadamente el 35% de las exportaciones industriales del país.
En otras palabras, alrededor de uno de cada tres dólares que Argentina exporta en concepto de manufacturas industriales tiene como destino Brasil.
Esta dependencia comercial explica por qué una modificación importante en la relación cambiaria entre ambos países puede tener consecuencias directas sobre la producción y el empleo industrial.
Entre las actividades más expuestas aparecen la industria automotriz y autopartista, dos sectores caracterizados por una fuerte integración productiva y comercial entre Argentina y Brasil.
Las tasas de interés también pegaron un salto
El impacto del resultado electoral no se limitó al mercado cambiario y accionario. Las expectativas financieras también experimentaron un cambio significativo.
El futuro de la tasa de depósitos interfinancieros (DI) con vencimiento en enero de 2031 había descendido desde el 13,92% anual, registrado el 2 de octubre, hasta el 12,58% el viernes previo al balotaje.
Pero después de las elecciones, la tendencia se revirtió abruptamente.
En la primera rueda posterior al resultado electoral, la tasa saltó desde aproximadamente el 12,6% hasta el 15,2%, un incremento cercano a los 267 puntos básicos.
Este movimiento refleja que el mercado comenzó a exigir mayores rendimientos para mantener posiciones financieras de largo plazo en Brasil.
La BCR advierte que estos contratos incorporan tanto expectativas sobre las tasas futuras como primas vinculadas al plazo y al riesgo. Por eso, su aumento no debe interpretarse como una proyección directa de la tasa de referencia brasileña para 2031.
La deuda pública, otro factor que preocupa al mercado
Detrás de la suba de las tasas aparece otro elemento central: la situación fiscal brasileña.
Según los datos incluidos en el informe, la deuda bruta del Gobierno General alcanzó el 82,9% del Producto Bruto Interno (PBI) en agosto de 2026, equivalente a unos 11,1 billones de reales.
Además, acumuló un incremento de 4,2 puntos porcentuales del producto desde comienzos de año.
Los intereses de la deuda fueron uno de los principales factores detrás de ese crecimiento. De acuerdo con el Banco Central de Brasil, su incidencia explicó una presión equivalente a 6,5 puntos del PBI durante los primeros ocho meses de 2026.
En este contexto, luego del balotaje y del fuerte ajuste de las tasas de largo plazo, el Tesoro brasileño canceló subastas previstas y realizó operaciones extraordinarias de recompra de títulos para intentar estabilizar el mercado.
El desafío para Argentina: sostener la competitividad
El nuevo escenario brasileño abre un interrogante para la economía argentina y, especialmente, para las empresas que dependen del comercio bilateral.
Una depreciación persistente del real podría encarecer los productos argentinos en Brasil y, al mismo tiempo, favorecer el ingreso de bienes brasileños al mercado nacional.
Sin embargo, el impacto definitivo dependerá de cuánto tiempo se sostenga el movimiento cambiario y de cómo evolucione la actividad económica brasileña.
Si el nivel de actividad se mantiene firme, podría compensar parcialmente el efecto negativo de la devaluación sobre las exportaciones argentinas. En cambio, una desaceleración de la economía brasileña sumaría presión sobre las ventas externas nacionales.
Para Argentina, el desafío será seguir de cerca la evolución del tipo de cambio, las tasas de interés y la demanda del principal socio comercial del Mercosur.
El dato central es contundente: Brasil es un mercado determinante para las exportaciones industriales argentinas y cualquier cambio importante en su economía puede repercutir directamente en la competitividad de las empresas nacionales.
