Resumen Ejecutivo
- El ministro Luis Caputo encabezó en Rosario la primera Ronda de Negocios RIGI, reuniendo a más de 2.500 pymes y generando 2.100 reuniones comerciales.
- El Gobierno reportó proyectos anunciados por US$ 210.000 millones bajo el marco del RIGI, con un potencial proyectado de 250.000 empleos formales.
- El régimen ofrece incentivos fiscales, alícuota del 25% en Ganancias y estabilidad regulatoria por 30 años para inversiones productivas superiores a los US$ 200 millones.
- La iniciativa busca integrar a proveedores nacionales del interior en cadenas de contratación para sectores clave como energía, minería e infraestructura.
El Gobierno nacional busca profundizar el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) sobre la industria argentina. En ese marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, encabezó este jueves en Rosario la primera Ronda de Negocios RIGI, una iniciativa orientada a conectar a pequeñas y medianas empresas (pymes) con los grandes proyectos de inversión que se desarrollan en el país.
Según informó el Ministerio de Economía, el encuentro reunió a más de 2.500 pymes inscriptas, con 2.100 reuniones organizadas y 50 rondas de negocios. La convocatoria tuvo alcance federal, con participación de empresas de prácticamente todas las provincias, incluida Buenos Aires, que no adhirió al régimen.
“Queremos que todos los proyectos RIGI contribuyan al desarrollo de la industria y del interior del país”, sostuvo Caputo durante su exposición. El objetivo oficial es que las inversiones de gran escala no se limiten a la construcción y operación de los emprendimientos, sino que también generen oportunidades comerciales para proveedores nacionales de bienes y servicios.
La iniciativa abre una nueva etapa en la implementación del régimen: además de atraer capitales, el Gobierno busca fortalecer los vínculos entre los proyectos de inversión y el entramado productivo local.
Un régimen que busca dar previsibilidad a las inversiones
Creado mediante la Ley 27.742, conocida como Ley Bases, el RIGI establece incentivos tributarios, aduaneros y cambiarios para grandes inversiones en sectores estratégicos, entre ellos energía, minería, petróleo y gas, infraestructura, tecnología, siderurgia y forestoindustria.
El esquema contempla una inversión mínima general de US$ 200 millones, aunque existen umbrales específicos según la actividad y la modalidad del proyecto. Las iniciativas deben cumplir, además, con requisitos de inversión, ejecución y permanencia establecidos por la normativa.
Entre sus principales beneficios se encuentran una alícuota del impuesto a las ganancias del 25% para los vehículos de proyecto único, mecanismos de amortización acelerada, facilidades para el tratamiento del IVA y exenciones de determinados derechos de importación. El régimen también contempla la eliminación de derechos de exportación a partir del tercer año de adhesión, con condiciones diferenciadas para los proyectos de exportación estratégica de largo plazo.
Uno de sus principales atractivos para los inversores es la estabilidad tributaria y aduanera por 30 años desde la adhesión, además de garantías específicas en materia cambiaria y de protección de los derechos adquiridos.
El propósito es reducir la incertidumbre regulatoria y mejorar la previsibilidad de proyectos que requieren desembolsos de capital elevados y plazos prolongados para recuperar la inversión.
Caputo destacó inversiones por US$ 210.000 millones
Durante su presentación en Rosario, el ministro afirmó que las inversiones anunciadas en el marco del RIGI alcanzaron los US$ 210.000 millones. También señaló que existen 48 proyectos presentados y anticipó que podrían sumarse nuevas iniciativas en los próximos meses.
Caputo atribuyó el interés de los inversores a la disponibilidad de recursos estratégicos, como alimentos y energía, y a los cambios económicos impulsados por el Gobierno. En ese sentido, sostuvo que el país se convirtió en un destino más previsible para el capital internacional.
“El RIGI representa una garantía institucional”, afirmó el titular del Palacio de Hacienda, al destacar la importancia de ofrecer reglas estables a las empresas que evalúan comprometer recursos a largo plazo.
El funcionario también vinculó la llegada de inversiones con el objetivo de sostener el crecimiento y ampliar el empleo formal. Según las estimaciones que expuso, los proyectos podrían generar 250.000 puestos de trabajo formales y bien remunerados.
Las cifras corresponden a proyecciones oficiales y no implican que la totalidad de las inversiones o los puestos de trabajo ya se hayan materializado.
El desafío de integrar a las pymes
La ronda de negocios apunta a resolver uno de los desafíos centrales del régimen: lograr que una proporción significativa de la actividad económica generada por los grandes proyectos se traduzca en contratos para empresas argentinas.
La participación de proveedores locales puede abarcar servicios industriales, mantenimiento, transporte, construcción, ingeniería, fabricación de componentes y otros insumos necesarios para la puesta en marcha y operación de los emprendimientos.
Para las pymes, el acceso a estas cadenas de contratación podría abrir oportunidades de crecimiento, diversificación de clientes y ampliación de capacidad productiva. Para los grandes inversores, contar con proveedores locales competitivos también puede facilitar la logística y el abastecimiento.
Sin embargo, la inscripción y la participación en reuniones comerciales no garantizan por sí mismas la adjudicación de contratos. El impacto dependerá de la capacidad de las empresas nacionales para cumplir con los requerimientos técnicos, financieros, de escala y de plazos que demandan los proyectos.
En ese contexto, las rondas de negocios funcionan como un mecanismo para acercar la oferta local a la demanda de las inversiones y facilitar la identificación de oportunidades comerciales concretas.
Más inversión, empleo y actividad en el interior
Caputo remarcó que las inversiones vinculadas al RIGI pueden extenderse a distintas regiones del país y señaló que actualmente existen proveedores de proyectos alcanzados por el régimen en 20 jurisdicciones.
El ministro también defendió la política de reducción de impuestos del Gobierno y afirmó que se devolvieron más de US$ 100.000 millones al sector privado. En su exposición, planteó que la meta oficial es que esa cifra llegue a US$ 500.000 millones para 2031, considerando las reducciones tributarias previstas para los próximos años.
El planteo oficial vincula la estabilidad macroeconómica, la inversión privada y la generación de empleo con una mayor capacidad de crecimiento. No obstante, la evolución de esos objetivos dependerá de la concreción de los proyectos, el ritmo de ejecución de las inversiones y su capacidad de generar actividad en otros sectores de la economía.
La primera Ronda de Negocios RIGI en Rosario representa, en ese sentido, un intento de acercar el régimen de grandes inversiones a las empresas que integran el tejido productivo argentino. El desafío será convertir los anuncios y las proyecciones en órdenes de compra, nuevos contratos, empleo y actividad económica sostenida.
El Gobierno nacional busca profundizar el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) sobre la industria argentina. En ese marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, encabezó este jueves en Rosario la primera Ronda de Negocios RIGI, una iniciativa orientada a conectar a pequeñas y medianas empresas (pymes) con los grandes proyectos de inversión que se desarrollan en el país.
Según informó el Ministerio de Economía, el encuentro reunió a más de 2.500 pymes inscriptas, con 2.100 reuniones organizadas y 50 rondas de negocios. La convocatoria tuvo alcance federal, con participación de empresas de prácticamente todas las provincias, incluida Buenos Aires, que no adhirió al régimen.
“Queremos que todos los proyectos RIGI contribuyan al desarrollo de la industria y del interior del país”, sostuvo Caputo durante su exposición. El objetivo oficial es que las inversiones de gran escala no se limiten a la construcción y operación de los emprendimientos, sino que también generen oportunidades comerciales para proveedores nacionales de bienes y servicios.
La iniciativa abre una nueva etapa en la implementación del régimen: además de atraer capitales, el Gobierno busca fortalecer los vínculos entre los proyectos de inversión y el entramado productivo local.
Un régimen que busca dar previsibilidad a las inversiones
Creado mediante la Ley 27.742, conocida como Ley Bases, el RIGI establece incentivos tributarios, aduaneros y cambiarios para grandes inversiones en sectores estratégicos, entre ellos energía, minería, petróleo y gas, infraestructura, tecnología, siderurgia y forestoindustria.
El esquema contempla una inversión mínima general de US$ 200 millones, aunque existen umbrales específicos según la actividad y la modalidad del proyecto. Las iniciativas deben cumplir, además, con requisitos de inversión, ejecución y permanencia establecidos por la normativa.
Entre sus principales beneficios se encuentran una alícuota del impuesto a las ganancias del 25% para los vehículos de proyecto único, mecanismos de amortización acelerada, facilidades para el tratamiento del IVA y exenciones de determinados derechos de importación. El régimen también contempla la eliminación de derechos de exportación a partir del tercer año de adhesión, con condiciones diferenciadas para los proyectos de exportación estratégica de largo plazo.
Uno de sus principales atractivos para los inversores es la estabilidad tributaria y aduanera por 30 años desde la adhesión, además de garantías específicas en materia cambiaria y de protección de los derechos adquiridos.
El propósito es reducir la incertidumbre regulatoria y mejorar la previsibilidad de proyectos que requieren desembolsos de capital elevados y plazos prolongados para recuperar la inversión.
Caputo destacó inversiones por US$ 210.000 millones
Durante su presentación en Rosario, el ministro afirmó que las inversiones anunciadas en el marco del RIGI alcanzaron los US$ 210.000 millones. También señaló que existen 48 proyectos presentados y anticipó que podrían sumarse nuevas iniciativas en los próximos meses.
Caputo atribuyó el interés de los inversores a la disponibilidad de recursos estratégicos, como alimentos y energía, y a los cambios económicos impulsados por el Gobierno. En ese sentido, sostuvo que el país se convirtió en un destino más previsible para el capital internacional.
“El RIGI representa una garantía institucional”, afirmó el titular del Palacio de Hacienda, al destacar la importancia de ofrecer reglas estables a las empresas que evalúan comprometer recursos a largo plazo.
El funcionario también vinculó la llegada de inversiones con el objetivo de sostener el crecimiento y ampliar el empleo formal. Según las estimaciones que expuso, los proyectos podrían generar 250.000 puestos de trabajo formales y bien remunerados.
Las cifras corresponden a proyecciones oficiales y no implican que la totalidad de las inversiones o los puestos de trabajo ya se hayan materializado.
El desafío de integrar a las pymes
La ronda de negocios apunta a resolver uno de los desafíos centrales del régimen: lograr que una proporción significativa de la actividad económica generada por los grandes proyectos se traduzca en contratos para empresas argentinas.
La participación de proveedores locales puede abarcar servicios industriales, mantenimiento, transporte, construcción, ingeniería, fabricación de componentes y otros insumos necesarios para la puesta en marcha y operación de los emprendimientos.
Para las pymes, el acceso a estas cadenas de contratación podría abrir oportunidades de crecimiento, diversificación de clientes y ampliación de capacidad productiva. Para los grandes inversores, contar con proveedores locales competitivos también puede facilitar la logística y el abastecimiento.
Sin embargo, la inscripción y la participación en reuniones comerciales no garantizan por sí mismas la adjudicación de contratos. El impacto dependerá de la capacidad de las empresas nacionales para cumplir con los requerimientos técnicos, financieros, de escala y de plazos que demandan los proyectos.
En ese contexto, las rondas de negocios funcionan como un mecanismo para acercar la oferta local a la demanda de las inversiones y facilitar la identificación de oportunidades comerciales concretas.
Más inversión, empleo y actividad en el interior
Caputo remarcó que las inversiones vinculadas al RIGI pueden extenderse a distintas regiones del país y señaló que actualmente existen proveedores de proyectos alcanzados por el régimen en 20 jurisdicciones.
El ministro también defendió la política de reducción de impuestos del Gobierno y afirmó que se devolvieron más de US$ 100.000 millones al sector privado. En su exposición, planteó que la meta oficial es que esa cifra llegue a US$ 500.000 millones para 2031, considerando las reducciones tributarias previstas para los próximos años.
El planteo oficial vincula la estabilidad macroeconómica, la inversión privada y la generación de empleo con una mayor capacidad de crecimiento. No obstante, la evolución de esos objetivos dependerá de la concreción de los proyectos, el ritmo de ejecución de las inversiones y su capacidad de generar actividad en otros sectores de la economía.
La primera Ronda de Negocios RIGI en Rosario representa, en ese sentido, un intento de acercar el régimen de grandes inversiones a las empresas que integran el tejido productivo argentino. El desafío será convertir los anuncios y las proyecciones en órdenes de compra, nuevos contratos, empleo y actividad económica sostenida.
