Indemnizaciones: qué deberán hacer las empresas desde diciembre y cómo busca captar ese negocio Banco Macro

El Fondo de Asistencia Laboral obliga a los empleadores alcanzados a elegir dónde acumular recursos para futuras desvinculaciones. Francisco Muro, de Banco Macro, explica qué cambia, qué sigue pagando la empresa y cómo compiten los bancos por administrar ese dinero

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Los bancos salieron a competir por una decisión que miles de empresas deberán tomar antes de la puesta en marcha del Fondo de Asistencia Laboral (FAL): quién administrará el dinero destinado a afrontar futuras contingencias laborales. La disputa incluye comisiones bonificadas, tasas preferenciales y fondos con diferentes estrategias de inversión. Pero entre los empleadores todavía aparecen dudas más básicas: si cambia la indemnización, quién debe pagarla y qué ocurre cuando los recursos acumulados no alcanzan.

Francisco Muro, gerente de Distribución y Ventas de Banco Macro, plantea que el punto de partida es entender al FAL como una herramienta de ahorro. El empleador acumula recursos y, cuando debe afrontar una obligación laboral comprendida en el régimen, puede recurrir a ese patrimonio o pagar con el flujo habitual de su negocio.

Constituir el fondo es obligatorio para los empleadores alcanzados; utilizarlo para una indemnización es una decisión del empleador. Su existencia no elimina la responsabilidad de la empresa ni convierte el saldo disponible en un límite a lo que corresponde cobrar al trabajador.

La ley establece que el FAL no modifica el régimen indemnizatorio. También excluye las relaciones laborales de la construcción y del personal de casas particulares, que tienen regímenes específicos. La cobertura alcanza a trabajadores registrados con una antelación mínima de doce meses respecto de la finalización de la relación laboral.

Diciembre marca el comienzo, pero el dinero no podrá usarse de inmediato

La entrada en vigencia, prevista para noviembre, fue trasladada al 1º de diciembre de 2026. ARCA adecuó la implementación para aplicarla a las declaraciones juradas del período devengado diciembre y los siguientes. En consecuencia, las primeras contribuciones se ingresarán con los vencimientos correspondientes en enero de 2027.

Muro remarca la conveniencia de que las empresas elijan con anticipación la entidad administradora. La decisión comprende tanto el servicio operativo como la estrategia con la que se invertirá el dinero.

La instrumentación requiere informar y validar el identificador de la cuenta, denominado ID FAL, en el sistema de ARCA. Si el empleador no cuenta con uno válido, está prevista una asignación de oficio por la Comisión Nacional de Valores. ARCA actúa como canal de derivación de las contribuciones.

Además, la última modificación extendió el período de carencia de seis a doce períodos mensuales completos y consecutivos. El cómputo comienza desde el mes en que se registra la integración efectiva de la primera contribución. Durante ese período inicial, el empleador acumula recursos, pero todavía no puede disponer de ellos para cubrir las obligaciones previstas.

Son dos requisitos distintos: el tiempo de registración del trabajador y el período de contribuciones que debe cumplir la empresa para habilitar el uso del fondo.

Cómo se integra y qué pasa con las cargas sociales

En la entrevista, Muro explicó que la operatoria se incorpora al circuito habitual de pago de las cargas sociales. La contribución mensual es del 2,5% para MiPyMEs y determinadas entidades sin fines de lucro, y del 1% para el resto de los empleadores alcanzados. Los porcentajes se calculan sobre las remuneraciones utilizadas como base para las contribuciones patronales al sistema previsional.

Como contrapartida, el esquema contempla una reducción equivalente de contribuciones patronales a la seguridad social por las relaciones laborales incluidas, con excepciones, entre ellas los trabajadores beneficiados por el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral mientras duren sus efectos. Por eso, no corresponde presentar la compensación como idéntica para cualquier contratación.

Para Muro, el atractivo consiste en transformar parte de ese desembolso periódico en recursos disponibles para una contingencia futura. La empresa evita depender exclusivamente de la caja del momento en que debe realizar el pago.

El trabajador no tiene que elegir una entidad ni realizar un trámite para constituir el FAL. Esa gestión corresponde al empleador, que también define qué alternativa de inversión se ajusta a sus necesidades.

La competencia por administrar los fondos

Macro salió a buscar ese negocio con una propuesta que combina bonificaciones y distintas carteras de inversión. Según Muro, el banco ofrece bonificar la comisión de administración a clientes actuales y nuevos, con especial énfasis en quienes acreditan allí los salarios de su personal.

El ejecutivo aclaró que también pueden elegir la propuesta empresas que no pagan sus nóminas a través de Macro. Mencionó, además, promociones de tasas y productos vinculados, aunque en la entrevista no detalló el plazo de las bonificaciones ni todas sus condiciones comerciales.

La posibilidad de cambiar de fondo o de administradora fue planteada durante la conversación, pero no recibió una explicación específica sobre procedimientos y plazos.

Más allá de los incentivos iniciales, Muro recomienda evaluar la trayectoria de la entidad en la administración de fondos comunes de inversión, la composición de las carteras y el riesgo que está dispuesto a asumir cada empleador.

Según indicó, Macro administra más de 40 fondos comunes de inversión y diseñó tres alternativas para el FAL. Su argumento comercial es que esa experiencia permite ofrecer distintas combinaciones de liquidez, exposición y rendimiento esperado.

De los instrumentos privados a la cobertura frente a la inflación

Durante la entrevista, Muro se detuvo en dos de las alternativas. Una es Pionero FAL Estrategia Privada, cuya propuesta concentra la inversión en instrumentos del sector privado. La presentó como una opción para empresas que prefieren evitar exposición a títulos soberanos.

Como ejemplo, contó que un cliente de gran tamaño había solicitado precisamente esa condición: que los recursos de su fondo quedaran invertidos exclusivamente en activos privados.

La otra alternativa mencionada fue Pionero FAL Cobertura, que incorpora títulos públicos y busca rendimientos superiores a la inflación. Muro explicó que las carteras se construyen dentro de los límites regulatorios para cada clase de instrumento, como depósitos bancarios, obligaciones negociables y deuda pública.

Las referencias a acompañar o superar la inflación describen objetivos de inversión expuestos por el ejecutivo. No representan una tasa asegurada ni una garantía de preservación del capital. La elección requiere considerar qué activos integran cada fondo y cómo puede variar su valor.

Seguimiento desde el home banking

En el plano operativo, Muro señaló que las empresas podrán consultar la evolución de su FAL desde el mismo home banking que utilizan para administrar los movimientos habituales del negocio.

Allí tendrán acceso al identificador necesario para informar a ARCA y al seguimiento del saldo y sus rendimientos. La propuesta busca integrar la gestión del fondo a la operatoria bancaria cotidiana, sin agregar un circuito separado para el empleador.

Cuando se cumplan las condiciones para utilizar los recursos, la empresa podrá optar por aplicarlos a la obligación laboral correspondiente o conservarlos y pagar con otros fondos propios.

Un patrimonio separado y con destino específico

Otro aspecto destacado por Muro es que el dinero del FAL constituye un patrimonio separado del de la empresa, con afectación específica e inembargable. Esa protección jurídica no equivale a una garantía de rentabilidad: el resultado financiero depende de las inversiones.

El régimen también contempla la exención de Ganancias sobre los rendimientos obtenidos por el empleador. Los conceptos definidos por la norma no están gravados por IVA, con la excepción de las comisiones. Por lo tanto, los beneficios impositivos tienen un alcance concreto y no implican una exención general para cualquier servicio relacionado con el fondo.

La expectativa sobre nuevas contrataciones

Consultado sobre si el FAL puede favorecer la incorporación de trabajadores, Muro sostuvo que aporta previsibilidad a empresas que evalúan crecer, pero temen no poder sostener en el futuro una dotación mayor.

El ejecutivo dijo que, en sus conversaciones con empleadores y contadores de pymes, había recibido valoraciones positivas. Su planteo es que contar con ahorro acumulado permite planificar mejor un eventual costo laboral, sin tener que reunir todo el dinero cuando se produce una desvinculación.

La entrevista no aportó una estimación de nuevos puestos de trabajo atribuibles al mecanismo. Muro ubicó su potencial en la decisión de una empresa que ya observa posibilidades de expansión: disponer de recursos reservados para contingencias puede darle mayor margen para contratar, aunque las ventas, los impuestos y las perspectivas del negocio sigan pesando en esa evaluación.

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