La láctea santafesina que se ilusiona: apareció un comprador "groso" con un plan firme

La propuesta contempla la adquisición de las fábricas que "Verónica" tiene en Lehmann y Clason. El plan contempla reactivar previamente la producción mediante contratos a fasón y abre una nueva posibilidad para el futuro de la histórica láctea

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Resumen Ejecutivo

  • Molfino Hermanos presentó una propuesta judicial para adquirir dos plantas de Lácteos Verónica en Lehmann y Clason, tras el concurso preventivo de la firma santafesina.
  • La propuesta prevé contratos de fasón por 12 meses para procesar hasta 350.000 litros diarios de leche y reactivar la producción antes de concretar la compraventa.
  • El grupo comprador, controlado por el peruano Grupo Gloria, busca incorporar al personal afectado de un total de 360 empleados y 829 acreedores involucrados.
  • La operación requiere la autorización del juez concursal, quien condicionó el proceso al cumplimiento de instancias legales y auditorías técnicas previas en ambos establecimientos.

La crisis de Lácteos Verónica sumó un nuevo capítulo y apareció un protagonista de peso en la industria alimentaria internacional. Molfino Hermanos, empresa detrás de marcas como La Paulina, Ricrem y Molfino, presentó ante la Justicia una propuesta para quedarse con dos de las tres plantas industriales de la histórica compañía santafesina, que atraviesa un concurso preventivo de acreedores.

La iniciativa contempla la adquisición conjunta de los establecimientos ubicados en Lehmann y Clason, en la provincia de Santa Fe, mediante una oferta económica global cuyo monto todavía no fue informado. Pero hay un dato que cambia el escenario: antes de avanzar con la compra, Molfino pretende recuperar la actividad productiva de ambas instalaciones.

La propuesta introduce una alternativa para dos establecimientos que atraviesan una situación de inactividad y que resultan estratégicos para la cadena láctea regional. Sin embargo, la operación todavía debe superar distintas instancias judiciales y comerciales.

¿Quién está detrás para quedarse con las plantas de Verónica?

El interesado es Molfino Hermanos, una compañía que forma parte del Grupo Gloria, conglomerado peruano con presencia en distintos países de América Latina.

El grupo ingresó este año como accionista mayoritario de Molfino tras adquirirle a la canadiense Saputo el 80% del paquete accionario, en una operación valuada en aproximadamente 500 millones de dólares.

Con esta incorporación, Gloria amplió su presencia en el negocio lácteo argentino y sumó una empresa con trayectoria industrial y marcas reconocidas en el mercado local.

Ahora, su interés por las plantas de Verónica representa un nuevo movimiento dentro de la industria, en un contexto en el que la capacidad de procesamiento, la disponibilidad de materia prima y el aprovechamiento de las instalaciones industriales adquieren especial relevancia.

El primer paso: volver a producir antes de concretar la compra

Uno de los aspectos centrales de la propuesta es que Molfino no plantea únicamente una adquisición de activos. También propone un esquema para recuperar la actividad industrial mientras se analiza una eventual operación de compraventa.

La alternativa consiste en celebrar contratos de elaboración a fasón por un período inicial de 12 meses, con posibilidad de prorrogarlo por otros 12 meses.

Este mecanismo permitiría utilizar las instalaciones de Verónica para procesar materia prima y elaborar productos lácteos sin que inicialmente se concrete la transferencia de propiedad de las fábricas.

En el caso de Lehmann, Molfino ya tiene antecedentes de operación: trabajó bajo esta modalidad en la línea de leche en polvo hasta diciembre de 2025.

La compañía estima que podría retomar la actividad en un plazo relativamente breve y utilizar un promedio anual de 350.000 litros de leche diarios, con la posibilidad de alcanzar la capacidad total de procesamiento durante los picos estacionales.

Además, contempla la elaboración de quesos semiduros.

Para la planta de Clason, en cambio, el inicio de las operaciones dependerá de una evaluación técnica previa.

¿Qué pasará con los trabajadores de las dos plantas?

Otro de los puntos sensibles de la propuesta es el futuro laboral de los establecimientos.

Molfino manifestó su intención de incorporar a la totalidad o a la mayor parte del personal afectado a las plantas, aunque aclaró que esa posibilidad dependerá de las necesidades operativas, la situación laboral y previsional y las condiciones definitivas de la operación.

La empresa también dejó abierta la posibilidad de financiar gastos necesarios para poner en marcha las instalaciones y adelantar fondos para afrontar determinados desembolsos salariales vinculados con el personal que participe de la producción.

Se trata de un aspecto central para una compañía que tiene 360 empleados y 829 acreedores.

La eventual recuperación de la actividad también tendría implicancias para los productores tamberos, transportistas, proveedores de insumos y otros integrantes de la cadena de valor láctea.

La Justicia, el obstáculo que todavía debe superar la operación

La propuesta de Molfino fue presentada en el marco del concurso preventivo de Lácteos Verónica.

En una primera instancia, el juez rechazó que el planteo se tramitara dentro del expediente concursal por la vía solicitada por la compañía. Consideró que avanzar de esa manera implicaría abrir un proceso liquidatorio que no correspondía en esa instancia.

Sin embargo, dejó establecido que, si Verónica decide avanzar con la operación, deberá solicitar la correspondiente autorización judicial, que será evaluada oportunamente.

Por lo tanto, todavía no existe una compraventa concretada ni una autorización definitiva para transferir las plantas.

Molfino solicitó, además, acceso a la documentación necesaria y la posibilidad de realizar visitas técnicas para evaluar las condiciones de los establecimientos y avanzar con el proceso de auditoría.

Una operación que puede cambiar el mapa de la industria láctea santafesina

El interés de Molfino Hermanos vuelve a poner el foco sobre el futuro de Lácteos Verónica y sobre la capacidad industrial que permanece sin utilizar en parte de sus establecimientos.

La posibilidad de recuperar la producción en Lehmann y Clason representa una alternativa para reactivar instalaciones, generar actividad económica y sostener puestos de trabajo en una región estrechamente vinculada con la producción lechera.

Para el Grupo Gloria, en tanto, la operación podría significar una ampliación de su estructura industrial en Argentina y un mayor aprovechamiento de su presencia en el negocio lácteo.

La incógnita ahora es si la propuesta podrá avanzar en el plano judicial y transformarse en una operación concreta.

Por el momento, hay un interesado de peso, dos plantas en la mira y un proyecto de reactivación sobre la mesa. El futuro de las fábricas de Verónica todavía está por definirse.

La crisis de Lácteos Verónica sumó un nuevo capítulo y apareció un protagonista de peso en la industria alimentaria internacional. Molfino Hermanos, empresa detrás de marcas como La Paulina, Ricrem y Molfino, presentó ante la Justicia una propuesta para quedarse con dos de las tres plantas industriales de la histórica compañía santafesina, que atraviesa un concurso preventivo de acreedores.

La iniciativa contempla la adquisición conjunta de los establecimientos ubicados en Lehmann y Clason, en la provincia de Santa Fe, mediante una oferta económica global cuyo monto todavía no fue informado. Pero hay un dato que cambia el escenario: antes de avanzar con la compra, Molfino pretende recuperar la actividad productiva de ambas instalaciones.

La propuesta introduce una alternativa para dos establecimientos que atraviesan una situación de inactividad y que resultan estratégicos para la cadena láctea regional. Sin embargo, la operación todavía debe superar distintas instancias judiciales y comerciales.

¿Quién está detrás para quedarse con las plantas de Verónica?

El interesado es Molfino Hermanos, una compañía que forma parte del Grupo Gloria, conglomerado peruano con presencia en distintos países de América Latina.

El grupo ingresó este año como accionista mayoritario de Molfino tras adquirirle a la canadiense Saputo el 80% del paquete accionario, en una operación valuada en aproximadamente 500 millones de dólares.

Con esta incorporación, Gloria amplió su presencia en el negocio lácteo argentino y sumó una empresa con trayectoria industrial y marcas reconocidas en el mercado local.

Ahora, su interés por las plantas de Verónica representa un nuevo movimiento dentro de la industria, en un contexto en el que la capacidad de procesamiento, la disponibilidad de materia prima y el aprovechamiento de las instalaciones industriales adquieren especial relevancia.

El primer paso: volver a producir antes de concretar la compra

Uno de los aspectos centrales de la propuesta es que Molfino no plantea únicamente una adquisición de activos. También propone un esquema para recuperar la actividad industrial mientras se analiza una eventual operación de compraventa.

La alternativa consiste en celebrar contratos de elaboración a fasón por un período inicial de 12 meses, con posibilidad de prorrogarlo por otros 12 meses.

Este mecanismo permitiría utilizar las instalaciones de Verónica para procesar materia prima y elaborar productos lácteos sin que inicialmente se concrete la transferencia de propiedad de las fábricas.

En el caso de Lehmann, Molfino ya tiene antecedentes de operación: trabajó bajo esta modalidad en la línea de leche en polvo hasta diciembre de 2025.

La compañía estima que podría retomar la actividad en un plazo relativamente breve y utilizar un promedio anual de 350.000 litros de leche diarios, con la posibilidad de alcanzar la capacidad total de procesamiento durante los picos estacionales.

Además, contempla la elaboración de quesos semiduros.

Para la planta de Clason, en cambio, el inicio de las operaciones dependerá de una evaluación técnica previa.

¿Qué pasará con los trabajadores de las dos plantas?

Otro de los puntos sensibles de la propuesta es el futuro laboral de los establecimientos.

Molfino manifestó su intención de incorporar a la totalidad o a la mayor parte del personal afectado a las plantas, aunque aclaró que esa posibilidad dependerá de las necesidades operativas, la situación laboral y previsional y las condiciones definitivas de la operación.

La empresa también dejó abierta la posibilidad de financiar gastos necesarios para poner en marcha las instalaciones y adelantar fondos para afrontar determinados desembolsos salariales vinculados con el personal que participe de la producción.

Se trata de un aspecto central para una compañía que tiene 360 empleados y 829 acreedores.

La eventual recuperación de la actividad también tendría implicancias para los productores tamberos, transportistas, proveedores de insumos y otros integrantes de la cadena de valor láctea.

La Justicia, el obstáculo que todavía debe superar la operación

La propuesta de Molfino fue presentada en el marco del concurso preventivo de Lácteos Verónica.

En una primera instancia, el juez rechazó que el planteo se tramitara dentro del expediente concursal por la vía solicitada por la compañía. Consideró que avanzar de esa manera implicaría abrir un proceso liquidatorio que no correspondía en esa instancia.

Sin embargo, dejó establecido que, si Verónica decide avanzar con la operación, deberá solicitar la correspondiente autorización judicial, que será evaluada oportunamente.

Por lo tanto, todavía no existe una compraventa concretada ni una autorización definitiva para transferir las plantas.

Molfino solicitó, además, acceso a la documentación necesaria y la posibilidad de realizar visitas técnicas para evaluar las condiciones de los establecimientos y avanzar con el proceso de auditoría.

Una operación que puede cambiar el mapa de la industria láctea santafesina

El interés de Molfino Hermanos vuelve a poner el foco sobre el futuro de Lácteos Verónica y sobre la capacidad industrial que permanece sin utilizar en parte de sus establecimientos.

La posibilidad de recuperar la producción en Lehmann y Clason representa una alternativa para reactivar instalaciones, generar actividad económica y sostener puestos de trabajo en una región estrechamente vinculada con la producción lechera.

Para el Grupo Gloria, en tanto, la operación podría significar una ampliación de su estructura industrial en Argentina y un mayor aprovechamiento de su presencia en el negocio lácteo.

La incógnita ahora es si la propuesta podrá avanzar en el plano judicial y transformarse en una operación concreta.

Por el momento, hay un interesado de peso, dos plantas en la mira y un proyecto de reactivación sobre la mesa. El futuro de las fábricas de Verónica todavía está por definirse.

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