Semáforos inteligentes: el negocio de US$54.000 millones que también llegó a Rosario

A 112 años del primer semáforo eléctrico, la gestión del tránsito con inteligencia artificial mueve miles de millones en el mundo y ya tiene su propio capítulo en Rosario, con una licitación de $45.000 millones para modernizar el sistema

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Cada 5 de agosto se recuerda la instalación del primer semáforo eléctrico de la historia. Ocurrió en Cleveland, en 1914, por iniciativa de Garrett Morgan.

Aquel dispositivo de luces roja y verde nació para ordenar un tránsito que crecía a un ritmo que ninguna ciudad de la época estaba preparada para absorber.

Más de un siglo después, el semáforo dejó de ser apenas una luz que cambia de color. Se transformó en un nodo de una red de datos.

Esa red alimenta algoritmos, sensores y plataformas de inteligencia artificial pensadas para gestionar el tránsito de las ciudades en tiempo real.

El negocio detrás de esa transformación mueve cifras considerables. Distintas consultoras internacionales calculan que el mercado global de sistemas de transporte inteligente podría superar los US$54.000 millones durante este año.

Las proyecciones hacia la próxima década hablan de un crecimiento sostenido de dos dígitos, impulsado sobre todo por la incorporación de inteligencia artificial en el análisis de tráfico.

Firmas especializadas en movilidad urbana reportan reducciones de hasta un 25% en los tiempos de viaje cuando estos sistemas se implementan sobre corredores con alta congestión vehicular.

Rosario no es ajena a esa tendencia. Desde 2025, la Municipalidad puso en marcha un proceso licitatorio para modernizar el sistema de semáforos de la ciudad.

El presupuesto oficial supera los $45.000 millones de pesos, equivalentes a unos US$36 millones al tipo de cambio vigente cuando se presentó el pliego.

El Concejo Municipal aprobó ese pliego en septiembre de 2025. Divide a la ciudad en dos zonas, norte y sur, con un presupuesto estimado de $22.500 millones de pesos cada una.

El plazo del contrato es de cinco años, con opción a dos más de prórroga, y renueva a las actuales operadoras, Mantelectric y Autotrol.

La apuesta central es tecnológica: reemplazar el tendido de cobre por fibra óptica e incorporar semáforos adaptativos con sensores que leen el tránsito en tiempo real.

El sistema también prevé dar prioridad automática al transporte público y a los peatones cuando se detecta una congestión o un incidente en la vía.

Se trata de una continuidad de la apuesta de la ciudad por convertirse en un modelo de gestión urbana inteligente, que combina infraestructura física con plataformas digitales de análisis de datos.

Para los negocios locales, este tipo de licitaciones abre una ventana concreta. Empresas de tendido de fibra óptica, proveedores de sensores IoT e integradores de software encuentran en estos contratos un cliente de escala poco habitual en la región.

El fenómeno excede al tránsito. La adopción de inteligencia artificial en la gestión operativa ya es una tendencia transversal entre las compañías argentinas: ocho de cada diez empresas afirman utilizarla de alguna forma, aunque pocas logran convertir esa adopción en rentabilidad concreta.

Ese desfase entre adopción y rentabilidad es, quizás, la lección más útil que deja la fecha. No alcanza con instalar sensores o comprar licencias de software.

El valor aparece cuando los datos que genera cada semáforo, cada sensor o cada cámara se traducen en decisiones que ahorran tiempo, combustible y accidentes.

La discusión sobre financiamiento de infraestructura también atraviesa a otros sectores productivos de la región. Constructoras y desarrolladoras ya exploran instrumentos de deuda en el mercado de capitales para financiar proyectos de energía e infraestructura.

Esa misma lógica de financiamiento podría aplicarse, más adelante, a nuevos proyectos de movilidad inteligente en otras ciudades de la región.

Para quienes gestionan flotas de reparto o dependen de moverse por la ciudad para hacer negocios, cada mejora en la sincronización semafórica se traduce en menos combustible quemado en las esquinas.

La efeméride de hoy no celebra apenas una luz roja y una luz verde. Marca el punto de partida de una infraestructura que, un siglo más tarde, se volvió estratégica.

Estratégica para pensar cómo crecen y cómo se mueven las ciudades que funcionan como motor económico de su región.

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