Dólar, salarios y elección: la advertencia de Álvarez Agis al Gobierno

El economista y exviceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis fijó en el nivel del dólar la clave electoral de 2027: con el tipo de cambio actual el oficialismo gana; en torno a $2.500, pierde

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"El dólar será la variable que defina la reelección de Javier Milei en 2027". Así de directo lo planteó el economista Emmanuel Álvarez Agis —exviceministro de Economía de la Nación y director de la consultora PxQ— en una entrevista con el periodista Maxi Montenegro en su stream de YouTube. Su tesis, en una frase: "con el tipo de cambio actual el oficialismo gana, en torno a $2.000 la elección se pone pareja y a $2.500 el Gobierno pierde. Mil gana, dos mil no estoy seguro, dos mil quinientos pierde", resumió.

El análisis llega en un momento en el que el tipo de cambio se mantiene planchado: el dólar mayorista opera en torno a los $1.489, mientras que el techo de la banda cambiaria del Banco Central se ubica cerca de los $1.814 para los primeros días de julio. Es decir, el precio está lejos del límite superior que el Gobierno se comprometió a defender, en línea con lo que el mercado viene leyendo hace meses sobre las reservas y las tasas reales negativas.

Por qué Álvarez Agis mira el tipo de cambio real

El fundamento de su pronóstico no es una corazonada, sino una regularidad histórica. "Los únicos dos oficialismos que ganaron desde 2009 hasta hoy son los que tienen el tipo de cambio real multilateral abajo de 100", afirmó el economista, en referencia al triunfo de Mauricio Macri en las legislativas de 2017 y al del propio Milei el año pasado. La conclusión que saca es incómoda para la ortodoxia: un dólar barato, en el corto plazo, rinde votos.

"El dólar barato está buenísimo. Es el clásico populismo de derecha", disparó Álvarez Agis, marcando que la estrategia cambiaria del Gobierno se parece más de lo que admite a los esquemas que dice combatir. El mecanismo es conocido: un peso apreciado abarata bienes durables e importados y ayuda a bajar la inflación, algo que se refleja en las expectativas de inflación a la baja para este año.

Dólar futuro, carry trade y la trampa financiera

Consultado sobre si recomendaba posicionarse en pesos para la segunda parte del año, el economista evitó dar consejos de inversión —"está prohibido", aclaró— pero fue crítico con el entusiasmo por la bicicleta financiera. "Tenés un carry que te puede dar un dígito bajo por mes contra un tipo de cambio cuya volatilidad promedio es de dos dígitos. En un mes devolvés cuatro meses de carry", advirtió.

En ese terreno aparece la operatoria de dólar futuro: Álvarez Agis recordó que el Gobierno ya recurrió a la venta de contratos a futuro para contener expectativas, incluso cuando dejó flotar el tipo de cambio hacia el techo de la banda. Para el economista, el riesgo es que una mayor demanda de cobertura —por dolarización preelectoral o menor oferta del campo— complique el delicado equilibrio de un modelo que necesita tasas reales negativas para reactivar el crédito y, al mismo tiempo, evitar que el dólar se despierte.

Salarios, empleo y crédito: los límites del modelo

El costado más crítico de su diagnóstico apunta al empleo y al salario. "Si vos tenés un tipo de cambio clavado y una apertura, el anverso de eso es que el salario real tiene un techo, porque estás compitiendo contra el salario de un chino", sostuvo, en alusión a la llegada masiva de bienes importados asiáticos. Para Álvarez Agis, la combinación de apertura comercial y atraso cambiario "te genera un problema de empleo" que la baja de inflación no alcanza a compensar del todo.

También advirtió que el motor del crédito está averiado. "El canal del crédito lo rompiste y no creo que lo vayas a recuperar tan rápido como lo necesitaría una política electoral", dijo, y explicó que ya no es solo un problema de tasa: buena parte de los deudores quedó clasificada como incobrable tras la suba de tasas del año pasado y salió del mercado. Sin ese combustible, la reactivación que suele acompañar a los años electorales se vuelve más difícil de encender.

Cepo, devaluación compensada y la interna con Cavallo

Álvarez Agis se diferenció tanto del Gobierno como de los economistas que le piden abrir todo de golpe. Frente a la idea de liberar el cepo y buscar un nuevo nivel de tipo de cambio —posición que asoció a Domingo Cavallo y Carlos Rodríguez—, fue tajante: "Me parece una propuesta que técnicamente es discutible y que políticamente es inviable". Su argumento es que hay un checklist previo a levantar plenamente los controles "y en más de la mitad nos va mal: reservas, inflación, dolarización, riesgo país, perfil de deuda".

Su programa alternativo, aclaró, no es para hoy sino para después de 2027: "Creo que hay que hacer una devaluación compensada", con un tipo de cambio real más alto, una reconfiguración del control de cambios, reforma fiscal y medidas compensatorias. En materia comercial pidió sensatez sin volver a las trabas: "No estoy pidiendo que vuelvan las SIRA, pero ¿en serio no hay antidumping en este mundo? Podés traer remeras que valen 10 centavos de dólar". Propuso un arancel horizontal razonable, del orden del 25% al 30%, para que el salario "más o menos sobreviva".

Qué mirar de acá a la elección

Para el exviceministro, el oficialismo ya no elige entre un escenario ideal y uno catastrófico. "Yo no creo que el Gobierno tenga la posibilidad de elegir entre que salga todo bien y gana, o todo mal y pierde. Ahora tenés que minimizar pérdidas", resumió. En ese marco, su gran interrogante pasa por cuántos pesos emitirá el Banco Central para sostener la actividad sin recalentar la demanda de dólares, en un año en que la demanda de pesos, como mucho, queda estable.

El economista también puso el foco en la inversión extranjera directa, hoy en modo "wait and see" a la espera de definiciones sobre minería, litio y Vaca Muerta —proyectos que dependen de la continuidad del RIGI y que, junto al aporte de los dólares del campo, marcan el pulso de las reservas—. Su síntesis sobre la meta oficial fue lapidaria: "Inflación baja, actividad alta y libertarianismo intacto: las tres no se puede". Y descartó de plano cualquier salida disruptiva desde la oposición: "Generar el 2001 no es una buena idea y no es una política económica". El debate de fondo, para una plaza productiva como la de Rosario, es hasta dónde puede sostenerse un dólar barato antes de que el costo en empleo pese más que el beneficio en precios, algo que reaparece cada vez que se discute cuál sería el valor "real" del dólar.

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