Resumen Ejecutivo
- El INTA Ceres detectó un lote de girasol afectado por roya negra (Puccinia helianthi) en estado fenológico R1 en el centro-norte de Santa Fe.
- Especialistas recomiendan intensificar los monitoreos sanitarios y evaluar aplicaciones de fungicidas solo si la severidad supera el 5% en hojas medias o superiores entre R1 y R5.1.
- La detección temprana resulta clave para proteger el potencial de rendimiento del cultivo durante las etapas reproductivas iniciales y evitar pérdidas productivas significativas en la región.
La aparición de roya negra en un lote de girasol del centro-norte de Santa Fe encendió una señal de atención para los productores de la región. Especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Ceres detectaron la enfermedad y recomendaron intensificar los recorridos y controles sanitarios, especialmente en aquellos cultivos que atraviesan etapas reproductivas.
El hallazgo fue registrado en un lote implantado con el híbrido NK 3970, que se encontraba en estado fenológico R1, correspondiente al inicio de la etapa reproductiva. Se trata de un momento particularmente importante para el desarrollo del cultivo y la definición de su potencial de rendimiento.
La detección fue informada por el INTA el 5 de noviembre y pone el foco en la necesidad de realizar un seguimiento más frecuente de los lotes para identificar tempranamente los síntomas y tomar decisiones de manejo.
Cómo identificar la roya negra en el girasol
La enfermedad, causada por el hongo Puccinia helianthi, se caracteriza por la aparición de pústulas oscuras, principalmente sobre las hojas.
Su desarrollo está condicionado por diferentes factores, entre ellos la susceptibilidad del híbrido, el estado fenológico del cultivo y las condiciones ambientales, particularmente la humedad y la temperatura.
Frente a esta situación, Facundo Colombo, jefe del INTA Ceres, recomendó recorrer los lotes con mayor frecuencia y prestar atención a la aparición de nuevas pústulas.
Además, señaló la importancia de identificar el híbrido utilizado, registrar el estado fenológico y observar cómo se distribuyen los síntomas en las plantas.
El momento del cultivo es clave para decidir una aplicación
Uno de los aspectos centrales de la recomendación técnica es que la presencia de la enfermedad no implica necesariamente realizar una aplicación inmediata de fungicidas.
Según explicó Colombo, la decisión debe contemplar dos variables fundamentales: el estado fenológico del girasol y el nivel de enfermedad presente en el lote.
El período comprendido entre botón floral (R1) e inicio de floración (R5.1) requiere especial atención, porque durante esa etapa el cultivo define buena parte de su potencial de rendimiento.
Las hojas cumplen un papel fundamental en la generación de fotoasimilados, por lo que preservar su funcionalidad resulta importante para sostener el desarrollo y la productividad.
Cuándo recomiendan evaluar el uso de fungicidas
El INTA aportó parámetros técnicos para orientar las decisiones de manejo. Como referencia, puede considerarse una aplicación de fungicidas cuando se presentan simultáneamente las siguientes condiciones:
- La severidad de la enfermedad supera el 5 % en las hojas del estrato medio y/o superior.
- La roya está presente en al menos tres de cada cinco plantas evaluadas.
- El cultivo se encuentra entre los estadios R1 y R5.1.
Los especialistas también advirtieron que, después de R5.5, correspondiente a mitad de floración, la respuesta económica a los tratamientos tiende a disminuir.
Esto se relaciona con el menor impacto de la enfermedad sobre el rendimiento en etapas más avanzadas y con las mayores dificultades para que el producto alcance el follaje.
El monitoreo, una herramienta para proteger el rendimiento
Otro aspecto que destacaron desde el organismo es la importancia de observar el estado de las hojas afectadas. Cuando el estrato medio presenta necrosis, el daño sobre el tejido vegetal ya está instalado y la respuesta a una aplicación puede resultar limitada.
Por eso, la detección temprana y el seguimiento de la evolución de la enfermedad son determinantes para evaluar la conveniencia de intervenir.
Desde el INTA recomendaron consultar con un asesor técnico ante la aparición de síntomas, a fin de definir la necesidad y oportunidad de utilizar fungicidas, siempre de acuerdo con los productos registrados y las recomendaciones vigentes.
La detección en el centro-norte santafesino vuelve a poner en primer plano la importancia del monitoreo sanitario del girasol. En un cultivo que atraviesa etapas decisivas para definir su rendimiento, identificar a tiempo la roya negra puede resultar clave para ajustar el manejo y evitar pérdidas productivas.
La aparición de roya negra en un lote de girasol del centro-norte de Santa Fe encendió una señal de atención para los productores de la región. Especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Ceres detectaron la enfermedad y recomendaron intensificar los recorridos y controles sanitarios, especialmente en aquellos cultivos que atraviesan etapas reproductivas.
El hallazgo fue registrado en un lote implantado con el híbrido NK 3970, que se encontraba en estado fenológico R1, correspondiente al inicio de la etapa reproductiva. Se trata de un momento particularmente importante para el desarrollo del cultivo y la definición de su potencial de rendimiento.
La detección fue informada por el INTA el 5 de noviembre y pone el foco en la necesidad de realizar un seguimiento más frecuente de los lotes para identificar tempranamente los síntomas y tomar decisiones de manejo.
Cómo identificar la roya negra en el girasol
La enfermedad, causada por el hongo Puccinia helianthi, se caracteriza por la aparición de pústulas oscuras, principalmente sobre las hojas.
Su desarrollo está condicionado por diferentes factores, entre ellos la susceptibilidad del híbrido, el estado fenológico del cultivo y las condiciones ambientales, particularmente la humedad y la temperatura.
Frente a esta situación, Facundo Colombo, jefe del INTA Ceres, recomendó recorrer los lotes con mayor frecuencia y prestar atención a la aparición de nuevas pústulas.
Además, señaló la importancia de identificar el híbrido utilizado, registrar el estado fenológico y observar cómo se distribuyen los síntomas en las plantas.
El momento del cultivo es clave para decidir una aplicación
Uno de los aspectos centrales de la recomendación técnica es que la presencia de la enfermedad no implica necesariamente realizar una aplicación inmediata de fungicidas.
Según explicó Colombo, la decisión debe contemplar dos variables fundamentales: el estado fenológico del girasol y el nivel de enfermedad presente en el lote.
El período comprendido entre botón floral (R1) e inicio de floración (R5.1) requiere especial atención, porque durante esa etapa el cultivo define buena parte de su potencial de rendimiento.
Las hojas cumplen un papel fundamental en la generación de fotoasimilados, por lo que preservar su funcionalidad resulta importante para sostener el desarrollo y la productividad.
Cuándo recomiendan evaluar el uso de fungicidas
El INTA aportó parámetros técnicos para orientar las decisiones de manejo. Como referencia, puede considerarse una aplicación de fungicidas cuando se presentan simultáneamente las siguientes condiciones:
La severidad de la enfermedad supera el 5 % en las hojas del estrato medio y/o superior.
La roya está presente en al menos tres de cada cinco plantas evaluadas.
El cultivo se encuentra entre los estadios R1 y R5.1.
Los especialistas también advirtieron que, después de R5.5, correspondiente a mitad de floración, la respuesta económica a los tratamientos tiende a disminuir.
Esto se relaciona con el menor impacto de la enfermedad sobre el rendimiento en etapas más avanzadas y con las mayores dificultades para que el producto alcance el follaje.
El monitoreo, una herramienta para proteger el rendimiento
Otro aspecto que destacaron desde el organismo es la importancia de observar el estado de las hojas afectadas. Cuando el estrato medio presenta necrosis, el daño sobre el tejido vegetal ya está instalado y la respuesta a una aplicación puede resultar limitada.
Por eso, la detección temprana y el seguimiento de la evolución de la enfermedad son determinantes para evaluar la conveniencia de intervenir.
Desde el INTA recomendaron consultar con un asesor técnico ante la aparición de síntomas, a fin de definir la necesidad y oportunidad de utilizar fungicidas, siempre de acuerdo con los productos registrados y las recomendaciones vigentes.
La detección en el centro-norte santafesino vuelve a poner en primer plano la importancia del monitoreo sanitario del girasol. En un cultivo que atraviesa etapas decisivas para definir su rendimiento, identificar a tiempo la roya negra puede resultar clave para ajustar el manejo y evitar pérdidas productivas.
